Todos los programas de tu distribuidora en una sola aplicación.
El programa de gestión, el WhatsApp de los pedidos, el Excel de tarifas, el almacén, los envíos por agencia y los cobros, en una aplicación con el nombre de tu empresa. Tu Sage 200, tu a3ERP o tu SAP se quedan donde están: los leemos y no escribimos en ellos. Y en distribución no hablamos de teoría: ya funciona en un distribuidor con cuatro delegaciones.
El día a día de una distribuidora
Pedidos que entran por teléfono, por correo y por WhatsApp. Un almacén donde el jefe repite las cosas tres veces. Stock que nadie sabe seguro hasta que falta. Albaranes, rutas, cobros que se persiguen cuando alguien se acuerda.
Nada de eso es culpa de tu equipo. Es que cada cosa vive en un sitio distinto: el stock en el programa, el pedido en el chat, la tarifa en un Excel y el envío en la web de la agencia. Para saber cómo va el día hay que mirar en todos, o llamar a alguien que lo haga.
Lo que se une en tu aplicación
- El programa de gestión. Sage 200 o a3ERP: leemos su base con un usuario que no puede escribir. Holded, por su API con una clave de solo lectura. SAP Business One, por su Service Layer. Sigue siendo el que factura.
- El buzón de pedidos. Solo ese buzón de Outlook o de Gmail, no el correo de todo el mundo.
- El WhatsApp de los pedidos, por la API oficial de Meta.
- El CRM de los comerciales, si lo tienes: Pipedrive, HubSpot o Zoho CRM, por su API.
- La agencia de transporte. SEUR, MRW, GLS o Correos Express: el seguimiento, con tus credenciales de cliente.
- Power BI, si lo quieres conservar: lee los datos de la aplicación. Si no, lo sustituye el panel de dirección.
- Lo que hoy no está en ningún sitio lo pone la aplicación: los pedidos dictados, los repartos con firma, los fichajes y los gastos.
Qué cambia en el almacén y en la oficina
- El audio del jefe de almacén se convierte en tareas. Son las 7:40, el camión de obra espera y el responsable, en vez de ir mozo por mozo, suelta un audio: "Cargad las 12 paletas de pladur del muelle 3 y dejad listo el pedido de Construcciones Ruiz para las 9". La aplicación lo trocea en tarjetas que saltan a la pantalla del almacén; cada operario coge la suya y la cierra. Quien entra de turno ve lo pendiente sin que nadie se lo cuente. Es la pieza que convierte un audio en tarea: así funciona.
- El pedido entra por WhatsApp y llega al almacén en limpio. Un cliente manda por WhatsApp "ponme 20 sacos de cemento gris y 5 de cola, lo recojo mañana". Hoy ese mensaje se pierde entre audios y fotos. La aplicación lee el mensaje, casa cada línea con la referencia del catálogo de tu programa de gestión y mira si hay stock. El pedido aparece en la pantalla del almacén con sus referencias, no en un chat que hay que leer entero.
- Avisa antes de que se rompa el stock, no después. El viernes se agota la teja curva justo cuando entra un pedido grande. Como la aplicación ve el stock de tu programa y los pedidos que están entrando, sabe que ese material tarda 9 días en venir del proveedor y te avisa con margen para pedir la reposición, no cuando el hueco ya está vacío.
- La cámara del muelle ve qué se cargó de verdad. El cliente llama: "me faltan 4 bidones del reparto del martes". La aplicación pone juntos la videoanalítica de la cámara del muelle, el albarán de salida y la matrícula del camión, y en un minuto sabes qué subió a ese vehículo y a qué hora.
- El cobro no se le olvida a nadie. El albarán del jueves se factura, vence a 60 días y a los 70 sigue sin pagar porque "ya llamaré". La aplicación ve el vencimiento en tu programa, manda el recordatorio y, cuando toca pelear de verdad, te pone delante el histórico de ese cliente para que decidas si cortas el suministro.
- El margen real del día, antes de cerrar la persiana. El gerente se entera a fin de mes de que esa familia de aislantes lleva semanas vendiéndose por debajo de coste por una tarifa mal cargada. En el panel de dirección ve ventas, margen y rotación del día, con lo que pierde dinero resaltado mientras todavía se puede corregir.
Esto ya está probado aquí
En un distribuidor industrial con dos sociedades y cuatro delegaciones, Sage 200, STEL Order, Power BI, el correo, el Drive, la web y el CRM se juntaron en una sola aplicación, y Sage sigue siendo el que factura. Los pedidos del almacén caen en pantalla como comandas y los operarios los gestionan a diario. No es el único: ERPiA, nuestro programa de gestión, lo usan cientos de autónomos y empresas; un taller de rotulación lleva en su aplicación los partes, los proyectos y las horas fichadas por proyecto, y un programa para administradores de fincas está en producción. Los cuatro, en nuestra trayectoria.
Preguntas frecuentes
¿Para qué sirve la IA en una empresa de distribución?
Para que el almacén, los pedidos que entran por WhatsApp, el stock y los cobros estén en la misma aplicación que tu programa de gestión. La IA es una herramienta más dentro de ella: entiende el audio del responsable y lo reparte como tareas en la pantalla del almacén, lee el pedido que llega por WhatsApp y te contesta cuando le preguntas por un cliente.
¿El panel de mando por voz funciona en distribución?
Sí, y precisamente ahí. Está en producción en una empresa de distribución de materiales de Granada: los pedidos de almacén se despliegan como comandas de cocina y los operarios los gestionan cada día.
¿Se conecta con el ERP que ya uso?
Sí, y se queda donde está. Leemos Sage 200, SAP R/3, A3 o SQL Server, así que el stock, los albaranes y la facturación que ves son los de verdad, no una copia. No escribimos en él y no migras nada.
Una hora en tu nave. Nos enseñas dónde tienes hoy cada cosa (el programa, los Excel, el WhatsApp de los pedidos) y te decimos cómo queda en una. La visita no se cobra.
Reservar la visita o escríbenos a hola@okcomputer.es